“¿ESTÁ GORDITA BRITNEY?” - Por Frank Cáceres
De entre los principales periódicos, programas noticiosos, páginas informativas de internet y en general los medios de comunicación relacionados con la farándula, se han destacado los principales titulares sobre el regreso de Britney Spears a los espectáculos, luego de los episodios, conocidos por todos, de drogadicción, rehabilitación, divorcio, etc. y más recientemente la pérdida de la custodia de sus hijos, regresó en la premiación de Mtv que se llevó acabo en Las Vegas. Hubo tantos artículos criticando su falta de movilidad al bailar, su gordura, su improvisación con la letra de la canción, etc. pero en lo personal no encontré artículos que alentaran a la artista a seguir adelante, a recuperarse por completo, a ver en el futuro la oportunidad de restaurar su carrera.
Esta ilustración de la vida real, y que es una noticia actual, me recuerda estas palabras de Jesús: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.” Mat. 7:1-2
Somos muy buenos fijándonos solamente en lo que falta por hacer, en lo que no se ha hecho, en lo pendiente, pero no nos fijamos en lo que sí se hace, en lo que con esfuerzo sí se ha empezado a reconstruir. Continuando con la ilustración, podemos ser los que simplemente veamos una foto del regreso de Britney al escenario, y decir: “Que gorda”, “No está como antes”, ignorando el hoyo del que está tratando de salir, y que presentarse en público es un gran logro.
En ningún momento escribo para defender a un artista, sino para recordar que cada uno de nosotros ha experimentado lo que es caer, ya sea en los estudios, en una relación, en un pecado, y no ignoramos el trabajo que requiere “ponernos de pie” nuevamente y continuar, de la mano de nuestro Dios. Pero al parecer, cuando se trata de otra persona, no toleramos el que esta no regrese a la normalidad de inmediato, la “medimos” con una medida con la que nosotros no quisiéramos ser medidos y casi exigimos que vuelva a ser “como antes” lo más pronto posible.
Necesitamos ser más sensibles, necesitamos atrevernos a acompañar a la persona a la que anhelamos ver mejor.
Dios nos ha permitido experimentar fracasos, y muchas veces tocar el fondo en algún área, para mostrarnos su misericordia, gracia y consuelo, y eso es exactamente lo que El espera que hagamos con las personas que intentan recuperar y restaurar sus vidas.
Animémonos unos a otros, sirvamos de apoyo del caído y cuando nos sea posible tomemos su mano para ponerle de pie; es cierto que la persona va a poner de su parte, y va evidenciar que quiere luchar para estar mejor, pero nosotros podemos estar a su lado, no para juzgar, no para volver a hundirla, sino para restaurarla. Estas personas, van a ser las primeras en correr a darte su mano cuando tú seas el que necesita volver a ponerse de pie.
Primero Dios que Britney sea sensible a su necesidad del Evangelio, y que encuentre a alguien en su camino que le muestre el amor de Dios.
Y tú, ¿por qué pensás que somos tan duros con las personas que han caído, y que intentan levantarse?
Artículo por Frank Cáceres
Xtremos por Jesús





