martes, 17 de julio de 2007

LA "REVOLUCIÓN BECKHAM" - Por Frank Cáceres

Luego de terminar su contrato con el Real Madrid, David Beckham su muda a Los Ángeles, California, donde vivirá mientras dure su contrato con el equipo de fútbol local. Se ha hablado mucho de los millones de dólares que estuvieron en juego para lograr el traspaso de Beckham a su nuevo equipo, de su nueva “casa”, que realmente es un mansión, y de muchas otras cosas que tienen que ver con Beckham como un empresario y símbolo sexual, y no necesariamente como futbolista.

http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_completa.asp?idCat=2955&idArt=1534287

Lo que me llamó mucho la atención, es que a su llegada a Los Ángeles, se le ha denominado la revolución Beckham”, por todo lo que se ha movido por el jugador, como por ejemplo, publicidad, intereses económicos, fanáticos entre otras cosas.

¿Qué “revolución” hacemos nosotros en los lugares donde nos movemos? Pensá por un momento, cuando llegás a tu universidad, a tu colegio, a tu vecindario, a tu círculo de amigos, ¿causás una revolución por medio de tu testimonio? ¿La gente ve que todo cambia, porque un cristiano está entre ellos? Nosotros manejamos algo mucho más valioso que la imagen publicitaria de Beckham, nosotros somos un reflejo del amor de Dios y tenemos la Palabra de Dios que nos ha transformado por medio del Espíritu Santo, y que nos hace diferentes, y que debería captar la atención de las personas que no conocen a Cristo, y eso nos debería de convertir en parte de una revolución, en la que la Palabra de Dios transforme corazones, cambie vidas, y impacte la forma de pensar de los demás, y los haga anhelar ser más como Cristo. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” Juan 13:35

¡Qué Dios nos utilice a donde quiera que vayamos! Y nos capacite para impactar al mundo con su amor.

Por Frank Cáceres

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cáceres te felicito por tu artículo, es un reto brother el hecho de que si realmente estoy reflejando a JESÚS o simplemente paso desapercibido.