MIRANDO DETRÁS DE UN CIGARRO - Por César Meléndez
Esta semana leí una noticia publicada con motivo de celebrarse el Día Mundial sin Tabaco. Trataba específicamente acerca del consumo alarmante de este en nuestro país. Esta nota presentaba que la tercera parte de la juventud Salvadoreña, el 35 % aproximadamente, están inmersos en este vicio.Podemos comprobarlo perfectamente, ya que en nuestras universidades, al momento de entrar a la cafetería o deambular por los pasillos, nos volvemos sin nuestro consentimiento, en fumadores pasivos; o cuando estando en un restaurante, inclusive en la sección de no fumadores, regresamos a casa con el peculiar olor.
¿Quién de nosotros no ha tenido compañeros que impacientemente esperan el final de la clase para poder fumar? O ¿Compañeros que cuentan orgullosos la cantidad de tantos cigarros o cajetillas que fuman?Probablemente la curiosidad, la presión de los amigos, la apariencia, pura diversión, un escape, por rebeldía o lo que sea, ha convertido el fumar en un pasatiempo de muchos. Quienes recurren al cigarro lo hacen para cubrir algún tipo de necesidad. ¿Qué se logra fumando? ¿Qué se pierde? Ya es de todos conocido el efecto que causa en la salud, pero quiero llegar a algo todavía más profundo. Si conoces a alguien que fuma, ya sea tu compañero de clases, algún familiar o conocido, toma en cuenta lo siguiente: - Orá por tu amigo, familiar o conocido, mostrale tu amor incondicional y demostrale que tu interés esta en el o ella como persona. Escuchá sus necesidades y tratá de ponerte en su lugar. En el momento oportuno hablale de su propia responsabilidad ante el problema. A la menor oportunidad, presentale a Jesucristo como la solución para cualquier necesidad y no dejés de estar pendiente de esta persona.
- Creo firmemente que nuestros amigos, compañeros o familiares fumadores en realidad expresan necesidades, llamadas: Amor y Significado. Estas son necesidades constantes en todo ser humano ¿Cómo resolver estas necesidades? La respuesta la tiene aquél que nos creó. Dios nos creó a su imagen y semejanza (Gen. 1:26), con un propósito (Jer. 29:11) y contrario a lo que muchos piensan; Dios es amor (1ª de Jn. 4:16) Él nos hizo por amor. Necesitamos el amor para poder vivir. Algunos lo buscan en personas, otros en logros, otros en vicios. El problema es que sin Dios es imposible llenar estas necesidades y en Él encontramos amor y significado a nuestra vida.
- Nadie se levanta y abre la ventana de su cuarto para gritar “Hoy voy a comenzar a fumar”. Todo empieza con un flojo “sí”, con una simple prueba que después se convierte en la segunda y la tercera. Y probablemente no estamos cediendo ante este tema, pero te invito a que revises completamente tu vida y nuevamente le digas a Dios que tu vida le pertenece.
- Es necesario que hablés con alguien que pueda aconsejarte. Los primeros deberían ser tus padres, y si pensás que no podés contar con ellos, estoy en disposición de ayudarte. Mi correo es cesarinmel@hotmail.com
- ¿Estas usando la fuerza de Dios? Lo podés poner de tu lado si tenés una relación especial con él. El fumar es adictivo pero Dios no tiene límites y puede ayudarte a superarlo.
- Aunque pienses que podrás controlar cuántos cigarros vas a consumir, la realidad nos demuestra que lejos de disminuir su consumo, este tiende al aumento. No esperés más.
Por César Meléndez
No hay comentarios:
Publicar un comentario